Dr. Raúl Velázquez Castillo, Pediatra, Infectólogo, Maestro y Doctor en Ciencias
Médicas, Jefe del laboratorio de Virología de la Unidad de Investigación Médica en Enfermedades infecciosas y parasitarias del hospital de pediatría del Centro Médico Nacional Siglo XXI.
El Rotavirus es un virus que recibe ese nombre porque al verse a través del microscopio, tiene forma de rueda. Infecta inicialmente el intestino delgado, ahí se mantiene y se multiplica para ser eliminado por las heces fecales. Un niño infectado con rotavirus puede haber sanado aparentemente, pero continúa eliminando el virus hasta por cuatro semanas más, lo que la hace una infección fecal–oral extremadamente contagiosa y que pone en riesgo la vida en una forma muy rápida.
En la mayoría de los niños, se presenta una enfermedad grave llamada “enteritis por rotavirus”, que se caracteriza por fiebre, diarreas muy abundantes y frecuentes y vómito constante, que llevan rápidamente a una deshidratación grave. Por lo que si hay un niño menor de dos años con fiebre, diarrea y vómito, deberá ser llevado inmediatamente a recibir tratamiento médico.
Un complemento en la prevención de la enfermedad es mantener medidas de higiene adecuadas, como lavarse las manos al preparar alimentos, antes de comer o al dar de comer a los niños, después de ir al baño o cambiar un pañal, así como consumir alimentos y agua limpios.
La actual vacuna contra rotavirus ha mostrado ser segura y efectiva para prevenir la enfermedad. En México, se reportan al año más de 600 mil consultas por gastroenteritis por rotavirus en niños que no fueron vacunados, se hospitalizan casi 20 mil y mil niños mueren por las complicaciones.
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